domingo 6 de septiembre de 2009

Celebración

Hoy abriste el libro negro de hojas amarillas y leiste
"Hay cosas que no comprendo
Sino llorando"
Y lloraste

miércoles 4 de marzo de 2009

Tiempo muerto




Paula quiere llorar, ¿ y si nunca para? Que niña curiosa, ahora solo rara. Paula quiere pintar pero si los colores le salen del alma, el cuadro saldrá muy triste, sólo sombras mimetizadas a sus ambientes. Paula quiere jugar pero no tiene con quien, y son las mismas historias con nuevo protagonista. Cantan los sapos, huele la tierra después de la lluvia. No hay sueño pero si cansancio. ¿Con qué soñará Paula? El agua se escapa de sus manos, nada se puede retener. El agua en los ojos como rio. La niña de mis ojos es Paula, pronto le enseñare a nadar. Y no tendrá más miedo de ahogarse en su llanto.

sábado 1 de noviembre de 2008

A Paula por seguir con vida



Querida Paula, ya me canse de descubrir que eres todo lo que no quiero. Hoy mientras me hago el dormido escribo cartas mentales a la que fuiste en el pasado y la que serás en el futuro. A la que tengo en el presente no me interesa enfrentarla. Conozco bien sus modos y sus no-discursos. Y me parece mentira que hayas terminado haciendo justo lo que más aborrecías en otras, las sin sueños, abrazadas a la idea de ser " mujeres floreros".

Y si no despierto y te lo digo es porque sé que si pudieras verte te perderías para siempre en el enojo. (Eres demasiado dura contigo.) Como alguna vez te perdiste en los terrenos de la locura.

Paula tenías un futuro prometedor incluso cualquiera podría asegurar que tenias la suerte comprada. Cualquiera, pero yo no. Sólo yo entiendo el porqué de tus lágrimas, esas que nunca crecieron, porque sigues llorando como la niña que jugaba sola en la chacra, también feliz pero sola, y esas lágrimas se escapan aunque no quieras, para que no olvides, porque la mala memoria no te abandona, para que recuerdes, Paula, que has crecido pero no se ha ido la sensación de sentirte extranjera en tu propia casa. Aún sigues inventando reinos alejados y hoy ya no son la chacra y el tractor las herramientas para recrear otros mundos, hoy los sueños son menos materializados, hoy es la palabra, aquella que a veces no dices, la que te libera o te oprime, según sea si decides darle vida dejando que nazca de tus manos.

miércoles 8 de octubre de 2008

Ensayo sobre Rarezas (primera parte) Las incompletas



Otra rareza tuya esa la de cambiarte de nombre, ya no se ni como llamarte. Pero acaso eso importa, yo se siempre quien eres aunque a veces hasta tú te lo olvides.

Sé que quisieras ser fan de algo o de varias cosas y esperar ese día o varios en que te emociones a morir. Pero no, tú en cambio creas medias sonrisas que casi nunca se completan (me gustan) y para que estas existan, las incompletas, el clima tiene que ser propicio, la cuota de tristeza es imprescindible para ver más allá de lo evidente, y es que claro casi siempre a eso se reduce la media sonrisa, o sea esta es el resultado inmediato de un detalle insignificante que cobra el máximo sentido porque se da en ese preciso momento y no en otro.

Una verdad es que es casi imposible percatarse de ciertos detalles de la vida si uno se tiene por protagonista siempre, por eso para ver más allá de lo que esta frente a uno, uno no tiene que importar. El ejercicio puede parecer simple pero no lo es, no basta con estar triste para olvidarse de uno…

lunes 29 de septiembre de 2008

Querida Paula (En construcción)



Paula ha caído en cuenta que tiene un papel secundario en esta lenta película independiente, pero aún así se ha tomado un día para ella (una mala costumbre). Querida Paula, lo siento pero tu memoria es tan frágil que más vale escribirlo. Aunque no quieras aceptarlo hay “textos”, que en la primera lectura alcanzan todo su significado. Simple semiología de la vida, tú me entiendes. Hoy has “leído”, te has preguntado, imaginado mas de la cuenta seguro y ha sido demasiado. Paula, ya no eres la misma. Ahora estas loca. No te puedo mentir, me pone triste. Pero aún sigues siendo la misma niña que tanto adoro. Mujer lenta, tu baile, tu caminar, podrían marcar una diferencia. El antes y el después. Pero tú eliges y no se si eres cobarde o valiente, tal vez crees que sólo eres consecuente con lo que sientes. Y lo eres.

“Paula, hay tardes en las que me vuelvo alguien más, otro del que no estoy orgulloso, en esos días, no esperes nada de mí que yo tampoco lo espero. Hay días, varios al mes en los que busco regodearme en mi tristeza, volverme invisible para ti y caminar entre desconocidos creyéndome el más desgraciado del planeta. En esos días, elijo a Vallejo en vez que a Hernandez, nada me asombra, sólo encuentro tristeza porque estoy solo, y estoy solo porque quiero, lo cual me pone más triste. Porque no hay nada más doloroso que descubrir que uno mismo hace de la pena algo crónico.”